El encanto que el Viejo Continente proyecta sobre el mente colectiva universal lejos de ser un fenómeno estático, es, en cambio, un ente dinámico que cambia y se acomoda a las demandas de los tiempos actuales. Al vislumbrar el escenario viajero que se aproxima para el año 2026, nos hallamos ante una transformación radical en la configuración